Operación Polemizar


Enfrentamiento. En esta nueva edición de Operación Triunfo ya importa más el veredicto del jurado (y el de Risto Mejide en particular) que el talento de los concursantes, si es que se puede llamar así. Gusta mucho más ver como una persona machaca a otra constantemente cada semana que no escuchar cantar (o desafinar) a un grupo de jóvenes desconocidos. El ejemplo más claro lo encontramos en el constante enfrentamiento entre Ester y Risto. Para muchos, se salvó de ser eliminada del concurso mucho antes gracias al juego que daba dentro de la Academia; porque lo que es cantar… ¡canta mejor mi gato!

Creídos. Los concursantes se creen que por entrar en Operación Triunfo ya son verdaderas estrellas, a las que no se les puede criticar ni decir nada. Las caras que ponen a la hora de las nominaciones son de unos auténticos creídos y prepotentes. Sobretodo cuando es el tan temido Risto el que se dirige a ellos. Entonces parece que piensen “¿pero a mi que me estás contando?” y que lo que les dice entre por una oreja y les salga por la otra. Y lo más triste es que todo lo que el jurado cmenta es verdad, aunque ellas se crean Madonna’s y ellos el siguiente Alejandro Sanz.

Negocio. Como no podía ser de otra manera, Telecinco no ha tardado ni dos segundos en convertir el enfrentamiento y la polémica en negocio. Las galas de cada semana importan cada vez menos. Lo que sí que genera un gran interés son las nominaciones, nada más. Prueba de ello es la subida de audiencia que hay cada semana alrededor de la media noche, cuando le toca hablar (o mejor dicho criticar, ridiculizar) a Risto y compañía. Y esto no se queda aquí. Los vídeos que resumen la semana de los triunfitos ya n se centran en cómo cantan, sino en las polémicas y los malos rollos entre ellos.

Atracción. Y aunque para muchos, sobretodo los concursantes, esto no guste nada, hay que decir que Operación Triunfo se ha convertido en Operación Malos Rollos y Operación A Ver Quien Canta Peor. La audiencia decide quien se va y quien se queda, y hasta ahora se han ido los concursantes con mejor voz, para que aquellos más polémicos y con una peor voz se queden por más tiempo. Como dijo Risto, “si la audiencia la semana pasada demostró que estaba sorda, con la expulsión de esta noche ha demostrado que es de lo más vulgar. Tiene el síndrome de Diógenes y para el que no sepa lo que es, es el que guarda la mierda en casa”. Sí, de momento toda la mierda se guarda en la academia, pero solo porqué la audiencia así lo ha decidido. Definitivamente, lo que atrae es la polémica, así que dejemos de cantar.

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1 comentario:

Jordi dijo...

Mai he seguit massa aquest programa, ni tan sols la primera temporada. Però alguna actuació que he vist feia més pena que el "Chiquiliquatre". Les poques vegades que he vist parlar el Hristo Mejide no m'ha semblat tan esperpèntic com el pinten. Crec que l'encertes bastant amb el què dius.

Una abraçada,